Ahorra agua con estos consejos

Ahorrar agua en nuestra vivienda, en el día a día, será al fin y al cabo una noticia positiva, tanto para el bolsillo como para los recursos con los que cuenta la sociedad en la que vivimos. Son esas pequeñas costumbres cotidianas, esos rituales diarios a la hora de usar el agua, los que suponen la diferencia a la hora de gastar más o menos agua. Por ello, será bueno tener en mente una serie de consejos que pueden ayudarnos a ahorrar casi sin darnos cuenta.

En los grifos monomandos tenemos la tentación de dejarnos llevar y de acabar gastando mucha más agua de la que en realidad necesitamos. Es conveniente no abrir del todo el grifo, de modo que el porcentaje de agua que salga por el grifo nos baste para lavarnos las manos con solvencia y sin escasez; hay veces en las que abrimos a tope, sin acordarnos de que ese mismo movimiento, repetido un montón de veces al día, durante muchas semanas, puede acabar en un derroche prescindible por completo.

Nos servirá para ahorrar agua sacar los alimentos congelados con la antelación suficiente para que se descongelen solos con la temperatura ambiente, de manera que no tengamos que mojarlos con el agua del grifo para dejarlos en un estado óptimo antes de cocinar. Parecen detalles poco importantes, pero el problema es cuando esto se convierte en hábito y en un patrón común durante todo el año.

No hay duda de que el lavavajillas, además de ser un electrodoméstico que hace más fácil la vida de las personas y que ayuda a ahorrar tiempo, sirve para ahorrar agua. Y es que, como resulta más que obvio, al lavar los platos de manera manual en el fregadero se gasta muchísima más agua que con el propio lavavajillas, que se muestra mucho más resolutivo y eficiente. No tenemos que dejar pasar por alto que lavar a mano puede llegar a significar hasta un cuarenta por ciento más de consumo de agua.

Otro gesto muy importante, y en el que apenas reparamos en el día a día, es el de cerrar el agua de la ducha cuando nos estamos enjabonando. Apurar al máximo el agua que gastamos en cada ducha servirá para ahorrar un montón de agua a final de mes. Lo mismo ocurre durante el afeitado masculino; no es preciso dejar el grifo abierto y corriendo, sino que bastará con usar el agua en momentos muy puntuales para quitar la espuma que se vaya acumulando. También podremos cerrar el grifo cuando nos estemos enjabonando las manos antes de comer o cuando nos estemos cepillando los dientes. No podemos obviar que un grifo abierto es capaz de llevar a cabo un consumo que llega hasta los doce litros por minuto.

Tener en casa una bañera es una tentación que motivará que derrochemos mucha más agua. Es preferible tomar una ducha a un baño; la bañera acabará requiriendo más litros que el teléfono de una ducha; si, como decíamos antes, cerramos además el flujo del agua mientras nos damos jabón, el ahorro será todavía más importante. Al fin y al cabo, todo cuenta. Colocar filtros en la ducha y en los grifos puede ayudarnos, por otro lado, a reducir el consumo de agua hasta casi en la mitad.

Resulta esencial contar con una papelera en buen estado y operativa en el propio cuarto de baño. El WC no es ni mucho menos un contenedor ni un basurero; cada vez que arrojamos algo en él, nos vemos obligados a tirar de la cadena. Tirar cosas por el váter supondrá un mayor gasto de agua al tirar de la cisterna y acabará obstruyendo las tuberías de la instalación de la casa, por lo que resulta doblemente desaconsejable y perjudicial. Tenemos que tener muy presente que cada vez que se tira de la cisterna se gasta entre seis y doce litros de agua. Instalar una cisterna de las de doble pulsador podría ayudarnos a reducir el gasto de agua hasta en un cincuenta por ciento

No es recomendable dejar correr el grifo para poder enfriar el agua, sino que es mejor tener una botella en la nevera; si se tiene el hábito de colocar una jarra de agua en la mesilla, será mejor acordarnos de que lo que sobre puede reutilizarse para regar las plantas o para las verduras y las frutas. Son los pequeños gestos los que terminan sumando al final.

Llevar a cabo las tareas de mantenimiento en los grifos de la casa servirá para ahorrar. Así se evitará que acaben goteando; ojo, pocas bromas con esto, ya que un goteo de treinta gotas por segundo puede acarrear un gasto de quince litros de agua al día. Es por eso por lo que es tan importante ir reparando los grifos que se vayan estropeando cuanto antes.